El escándalo de la prostitución vip. Mirá la galería de fotos

Trata fashion

Por Por Jorge Repiso
16.02.2012
     

La Justicia uruguaya desbarató una red que engañaba a aspirantes a modelos. La conexión argentina con el prófugo Leandro Santos, proveedor de chicas mediáticas. Y el pánico entre los empresarios locales.

La temporada veraniega se va apagando al mismo tiempo que un escándalo crece en ambas orillas del inmenso Río de la Plata. Los protagonistas de esta historia se equivocaron al suponer que habían pasado otro verano con buenos números. Y la Justicia uruguaya terminó con esos sueños de un progreso económico desprejuiciado. Se suponía que el mundo del modelaje y de la fama rápida va muchas veces acompañado de actividades “laterales”. Se sabía, pero no podía probarse, hasta ahora.

Una jueza de Uruguay acaba de procesar a tres ciudadanos de ese país, acusados de explotación sexual, y dictó la captura internacional de un empresario argentino por su supuesta colaboración con ese negocio.

Todo iba de maravillas para Leandro Santos, un joven que maneja una exitosa agencia de modelos que lleva su nombre. Pero la olla se destapó al pasado 10 de febrero, cuando se difundió una resolución judicial. Santos no sólo deberá responder por su conexión con dos relacionistas montevideanos, sino también por sus actividades paralelas en el circuito porteño.

Punta del Este, Montevideo y Buenos Aires son las puntas de un triángulo de captación de veinteañeras –y, en dos casos, menores de edad– que sueñan con modelar. La investigación comenzó a mediados de diciembre de 2010 luego de una denuncia realizada ante la Interpol por una víctima. Durante los trece meses siguientes, los implicados fueron seguidos, filmados y grabados por agentes encubiertos en la denominada Operación Blanca, a cargo de la Dirección General de Crimen Organizado. Se pudo comprobar que las jóvenes eran engañadas y conminadas a mantener sexo pago para pertenecer al mundo de la televisión y de las presentaciones nocturnas. Estas pruebas le dieron a la jueza Graciela Gatti la certeza necesaria para estampar su firma. La resolución, de diecisiete páginas, está plagada de iniciales: para la Justicia uruguaya, quienes no incurrieron en delitos anteriores deben ser amparados. Sin embargo, Veintitrés pudo conocer nombre y apellido de los dos personajes que decían ser empresarios y relacionistas públicos.

“J.M.A.F.”, de 51 años, es en realidad José Miguel Acosta, alias “Negro”, organizador de eventos que declaró contar con una agencia de modelos que no existe. Su curiosa vestimenta al estilo de Sammy Davis Jr. no lo hacía pasar desapercibido en la noche esteña. R.R.D., alias Daniel, de 47 años –se apellida Rodríguez–, montó dos agencias denominadas “P.P.” y “B.”, que publicaban avisos de acompañantes orientados a un empresariado medio en la web y en la prensa local. Completando el trío se encuentra la madre de Daniel, de 67, cuyas iniciales son “O.D.”. Según la causa, prometían a las modelos la promoción haciendo valer sus contactos con Leandro Santos (“L.S.”), que para la temporada 2012 ya había alquilado dos casas en la zona de Manantiales, entre La Barra y José Ignacio, con capacidad para veinte chicas. El intercambio era bilateral, es decir, se operaba en ambos países aunque en asimetría en cuanto a los beneficios económicos. Santos aportaba a sus chicas allá, o los uruguayos las enviaban acá.

Quedó probado que en una oportunidad Acosta acordó traer a Buenos Aires a una joven con promesas, y una vez desembarcada, se le informó que para acceder a mejores propuestas laborales debía mantener relaciones sexuales con poderosos del ambiente a cambio de mil dólares. Tres jóvenes declararon que trabajando para Acosta fueron obligadas a prostituirse. En una ocasión las hicieron viajar para ser presentadas como modelos en la discoteca “I.” (presumiblemente, Ink) y para participar en un desfile en Las Leñas. Las incautas habrían pasado por la evaluación de Santos y se les habría comunicado que no irían a ningún desfile sino a una fiesta donde mantendrían relaciones con hombres. Las tres declararon que el lugar donde las llevaron era una especie de galpón en el barrio de Palermo. Al ingresar, “vieron más mujeres que hombres, y varias camas para practicar sexo a la vista de todos” los concurrentes. Antes de entrar, un empleado de Santos le habría entregado 300 dólares a cada una. Dos de ellas se negaron a someterse, lloraron y pudieron zafar. La restante tuvo sexo en un escritorio. Al día siguiente, siempre según la causa, Santos prometió llevarlas al boliche “I.”, pero antes debían ir a un departamento. Las jóvenes aceptaron y percibieron más dinero. Según declararon las chicas, el representante argentino cobraba a sus clientes la suma de 3.000 dólares.

Según la policía, en Punta del Este trabajaban diez chicas de cada nacionalidad, entre ellas una ex Miss Uruguay y una reina de la Vendimia argentina. En esa ciudad, el grueso de los clientes consiste en empresarios argentinos de alto nivel adquisitivo. De las casi veinte jóvenes uruguayas nombradas en la causa, dos ya declararon. 

José Carlos Sassón, creador de varios reductos bailables en el país vecino, fue consultado por un medio local. El pionero de la noche aseguró sin vueltas: “Ya basta de hipocresía: la prostitución está en todas partes, nos rodea todo el día, no sólo de noche. Basta con ir a la Rambla para ver a las jovencitas vendiéndose”.

Por los programas televisivos de la tarde argentina pasaron figuras de diferente calibre, modelos de la agencia y también ajenas. Pudo notarse una encendida defensa mezclada con incredulidad. Las únicas voces disonantes fueron las de la vedette Cecilia Oviedo, que disparó “¿Por qué las minas no hablan, si saben que es verdad? Ya le venian diciendo que le iba a pasar a Leandro Santos”, y la de la uruguaya Clarisa Abreu, ex Gran Hermano: “todos saben como es todo, y más el chico de Uruguay que está preso”. Gastón Tomkinson, dueño de una agencia y RR.PP.  de Ink, respondió a Veintitrés: “Es un colega que trabaja en muchos lugares donde coincidimos. Es un tipo muy querido de la noche, no sé por qué se habla de esto”.

–¿Nunca lo conectaron con la prostitución vip?

–La verdad que no, jamás. Pero me gustaría que sirva para recalcar lo que ocurre si te relacionás con desconocidos. Esto es una caza de brujas y le tocó a Leandro como me puede pasar a mí.

Santos tuvo un dinámico comienzo de temporada. En diciembre organizó el Conrad Angels, un concurso en el que se eligió a tres modelos –una argentina, una uruguaya y otra brasileña– para representar al hotel. Jarah Grinfield, una de las elegidas, había concursado en el certamen Soñando por bailar en 2011. El 6 de enero de este año se encargó de un evento realizado en un parador de José Ignacio y siete días después, del Conrad Moda Look, que condujo su ex novia, la modelo Zaira Nara. El 27 del mismo mes, otra reunión playera en Mar del Plata. Por estos días y según manifestó su encargada de prensa a los medios, andaba de lo más tranquilo por las sierras cordobesas.

Con sólo 29 años, el ascendente emprendedor tiene un pasado como modelo de alta costura y profesor. Tuvo un gimnasio en el barrio de Belgrano, que vendió en 2007, y figura en una sociedad junto a su padre y hermano. Parte de la actividad de su agencia está ligada a la productora de Marcelo Tinelli, Ideas del Sur, donde aportó a algunas de sus representadas, y hasta tuvo cámara en el programa Este es el Show cuando se quebró la boda entre Nara y el futbolista uruguayo Diego Forlán. Sus modelos más conocidas son Lola Bezerra, Erika Mitdank, Eugenia Lemos y la colombiana Marianela Sinisterra. Soledad Cascato, otra miembro de la agencia, ofició de secretaria en el programa La Biblia y el calefón. 

La jueza Gatti solicitó el enjuiciamiento de R.R.D. por “explotación sexual de menores” y de L.M.A. bajo la imputación de proxenetismo, con penas de cuatro a dieciséis años de cárcel. Y a la madre de Daniel, por asistencia a las actividades delictuales a sabiendas de las actividades de su hijo. El texto habla de engaños en el reclutamiento. El consentimiento de algunas de las mujeres no excluye la figura de explotación.

El empresario argentino hoy prófugo tiene dos teléfonos fijos. El primero figura en la página web de la agencia, donde pueden apreciarse los rostros de sus modelos, mujeres y hombres. El otro, en la calle Vuelta de Obligado en el barrio de Núñez. Ninguno de los dos atendió para esta nota. La casa de tres plantas por donde desfilan personajes conocidos y los no tanto, está cerrada. Sólo una 4x4 oscura parece delatar alguna presencia.

La incertidumbre debe estar pesando en Santos, pero no sería el único. En realidad, el terror ya está recorriendo las mentes de empresarios locales y particularmente de sus hijos, que temen que sus nombres salgan a la luz en una hipotética lista de clientes. Fuentes empresarias aseguran que ya habrían comenzado los aprietes para que el acusado no dé nombres y se haga cargo de su parte. Pero hay más: este caso podría ser el primero de una serie de estallidos similares que pueden salpicar apellidos públicos y particulares. 

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El juicio por Marita Verón

La otra cara de la prostitución vip

Como contratara de la prostitución vip, el árido terreno atravesado por Susana Trimarco para desenterrar el quieto silencio que cubrió durante diez años la desaparición de su hija, Marita Verón, cuando esta tenía 23 años, parece haber llegado a una instancia decisiva. Sentada ante la Cámara Penal II de Tucumán, el inmenso sufrimiento de la mujer pudo finalmente ser escuchado. Con carácter, Trimarco advirtió: “No les tengo miedo a estas mafias”.

Por primera vez, la mujer tuvo la oportunidad de remontarse detenidamente a lo acontecido el 3 de abril de 2002 cuando fue secuestrada la joven. “Cuando Marita se fue, empezó mi calvario”, declaró. Siempre de acuerdo con su relato, su hija salió rumbo a una maternidad para hacerse unos estudios. El trámite no iba a tardar mucho, por lo que le dijo a su mamá que a la vuelta ella iba a preparar la comida. Jamás volvió.

“Pasaba el tiempo y yo ya estaba loca. Mica (la hija de Marita) lloraba llamando a su madre”, describió Trimarco. Preocupados, ella y su esposo –ya fallecido– se dirigieron hasta la comisaría para radicar la denuncia, pero allí –sostuvo la madre– sólo les pusieron trabas. “No nos querían tomar la denuncia hasta que pasaran 72 horas de la desaparición”, dijo. Después, tuvieron que luchar contra la falta de recursos de la policía: “Nos decían que no había papel y mi marido iba y compraba una resma (...), que no tenían nafta (para los patrulleros) y les dábamos plata”.

Con el acento tucumano que la caracteriza y con un estado de ánimo visiblemente tranquilo, Susana buscó desentrañar la compleja trama montada para la trata de mujeres que comenzó a destejer cuando se vio obligada a buscar por sus propios medios a Marita. Además, aseguró: “Yo a mi hija no la voy a dejar. Dios me puso en esto y Dios me va a sacar. Quiero a mi hija”.

Trimarco, creadora de la fundación María de los Ángeles –primera organización del país contra la trata de mujeres y nenas para la explotación sexual–, que lleva liberadas a cientos de víctimas, formuló sus sospechas acerca de la vinculación que habrían tenido con la desaparición de su hija, Miguel Ardiles, empleado de la maternidad provincial, y Patricia Soria, una vecina de la joven en el barrio Gráficos II de esta capital. Ninguno figura entre los 13 acusados del secuestro que están siendo juzgados: Humberto Juan Deroberti, Daniela Natalia Milheim, María Jesús Rivero, Víctor Ángel Rivero, Andrés Alejandro González, Domingo Pascual Andrada, José Fernando Gómez, Lidia Irma Medina, María Azucena Márquez, Mariana Natalia Bustos, José Gonzalo Gómez, Carlos Alberto Luna y Cintia Paola Gaitán.

A su vez, la causa por el paradero de Verón tuvo un inesperado giro en el juicio oral y público celebrado el día martes 14 cuando una de las imputadas, Daniela Milheim, rompió el pacto de silencio y narró cómo fue prostituida a los 16 años. Además, contó que estuvo cautiva en los mismos prostíbulos donde se vio a Marita Verón. “Yo fui obligada por Rubén Eduardo ‘La Chancha’ Ale a ejercer la prostitución. Seis años fui forzada a ‘trabajar’ para él sin recibir ni un centavo porque él se quedaba con toda la plata”.

La sorpresiva e inesperada declaración de la imputada Milheim compromete al ex dirigente del club San Martín de Tucumán y le agrega a su prontuario la categoría de proxeneta. Pero además derribó el cerco de acero que intentaba ocultar la trama de complicidades entre cada uno de los imputados, muchos de los cuales aparecen vinculados directa o indirectamente con el poder provincial.

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Otro en la mira

Como Santos, Leandro Rud (foto) es otro de los managers de modelos que irrumpió con éxito en la escena local. En poco más de diez años edificó su agencia en base a la contratación de señoritas muy sensuales que recorren programas de televisión y protagonizan escándalos, además de trabajar en campañas publicitarias. Luego de pasar por el rubro de la construcción y de la venta de electrodomésticos, Rud pateó el tablero del negocio con Lara Bernasconi, Daniela Cardone y Dolores Moreno como representadas. Según algunos de sus colegas, chicas de su staff participan en celebraciones empresariales en las que abundan las “retribuciones”. 

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