Axel Kuschevatzky es un fanático del mundo cinematográfico. Conoce los largometrajes por dentro. Los guionó, crítico, premió, produjo y hasta escribió sobre ellos. A lo largo de 20 años de profesión, fue productor asociado de películas como El secreto de sus ojos –ganadora de un Oscar como mejor película extranjera–, Las viudas de los jueves, Un cuento chino, Mi primera boda y Plumíferos-Aventuras Voladoras –el primer film del mundo realizado con software libre–. Y entrevistó a figuras de la talla de Woody Allen, Danny De Vito, Dustin Hoffman y Martin Scorsese. En la pantalla chica también hizo la diferencia cuando insistió en la necesidad de adaptar sitcoms internacionales para el público local y se consagró por la solidez de su pluma con el éxito de La niñera y Casados con hijos.
Por sus conocimientos cinéfilos muchos lo tildan de nerd: es capaz de recitar la ficha técnica de un vastísimo número de largos. Y aunque hoy admite que “toda esa información se encuentra en la Web”, los datos le sirven al momento de transitar la alfombra roja, donde desde 2004 conduce el preshow de la entrega de los Oscar para Turner Network Television (TNT). De chico, con su hermano jugaban a un Prode imaginario donde apostaban qué artistas ganarían las distintas ternas. Hoy vive la adrenalina de cerca.
–¿Cómo se prepara para cubrir la entrega de premios?
–Miro los Oscar desde que tengo memoria y profesionalmente desde hace 17 años. Durante el año, voy al cine tratando de ver qué expectativas reales tienen de entrar a la carrera del Oscar. Por ejemplo cuando se estrenó El juego de la fortuna sabía que tenía elementos para estar. A veces no entran, como fue el caso de J. Edgar, que si bien tenía todas las credenciales para estar, por su mala recepción en Estados Unidos no cruzó la línea. Hay veces donde fallo, como con Ryan Goslin, que pensé que era un candidato natural para tener alguna nominación y no la obtuvo.
–¿Estudia la trayectoria de los artistas nominados?
–En noviembre empiezo a estudiar a full, retomo lo que hizo cada actor y si tiene algún vínculo con Latinoamérica, que a los fines de nuestra transmisión es un dato clave. Después me pregunto qué le voy a preguntar cuando lo tenga enfrente. Inclusive antes de conocer a los ternados, empiezo a ver qué películas ganaron festivales europeos para tener en claro si pueden entrar como película extranjera o no.
–¿Cómo se hace periodismo entre tanta frivolidad?
–En el universo de la alfombra roja deben convivir las dos cosas. Poder preguntarle a alguien quién lo vistió o cómo se siente por estar ternado, pero también otras preguntas. Es más: todos están desesperados porque les preguntes algo diferente. En general, yo hago preguntas genuinas. Por ejemplo, a Stephen Daldry, el director de El lector, le pregunté si él no sentía que la película terminaba justificando a alguien que fue miembro del Holocausto. Y el tipo no me evitó y dio una explicación.
–¿En qué ayuda el vivo?
–Yo creo que no se sacan buenas respuestas cuando se tiene un tipo a la defensiva. Por lo tanto la pregunta más fuerte no va a ser la primera. También depende de quién es, en qué momento lo agarrás, qué expectativa tiene de ganar y qué tan relajado está. Igual, sentirme en guardia es el estado lógico del vivo. Por supuesto que me estreso y tengo miedo de fallar. Antes de que se prenda la luz roja atravieso una angustia natural.
–¿Cuál es su pronóstico para los principales premios?
–Sinceramente no es un año de favoritos. En mejor actriz tenés a Viola Davis y Meryl Streep, pero la verdad es que Glenn Close puede dar una sorpresa. Como mejor actor tengo la sensación de que Gary Oldman puede ganar pero George Clooney y Jean Dujardin son dos contendientes importantes. Después, es obvio que entre El artista y La invención de Hugo está la mejor película.
–¿Los Globos de Oro funcionan como antesala al Oscar?
–La única influencia real de los Globos es que les generan mucha prensa a las películas. Pero están dados por una asociación de periodistas y no por profesionales del cine. No son un indicador de cómo va a votar la Academia. Sin embargo a los SAG, los premios del sindicato de actores, sí hay que darles pelota. Y ahí ganaron Viola Davis y Jean Dujardin.
–¿Cómo analiza el boicot que muchos periodistas locales llamaron a hacerle a La Dama de Hierro?
–No creo que haya que hacerle un boicot. Eso es como enojarte cuando llueve si te vas de vacaciones a la playa. La película representa una mirada del tema. No es que está a favor del robo de órganos o de un exterminio... Igual, mi sensación con La Dama de Hierro es que no tiene las agallas suficientes para decir: “Desafío la percepción histórica que hay de Thatcher”. Lamentablemente termina siendo superficial. Aparte, es una película que está dirigida por la misma persona que dirigió Mamma mia. Cierta política exterior de Margaret Thatcher nace de una crisis económica muy profunda del Reino Unido. En 1978 había huelga de basureros y el año pasado hubo levantamientos en Londres. El contexto político se asemeja. Si la película fuera más inteligente comentaría a Cameron a través del personaje de Meryl Streep, pero no hace eso.
–¿Considera que alguna de las películas argentinas debería haber entrado?
–Este año hubo películas fabulosas pero no sé si había del estilo que garpa para un Oscar. Yo hubiera mandado El estudiante, de Santiago Mitre, o Un cuento chino, de Sebastián Borensztein, y del cual yo formé parte del equipo.
–Antes de ver una película, ¿lee las críticas?, ¿cree en ellas?
–La verdad es que hasta a la peor película le encuentro algo interesante. No hay películas que no me gusten. Soy de emocionarme, reírme y llorar. En Veintitrés fui crítico un año… Creo en la crítica como la mirada subjetiva de un tipo sentado en una redacción. Hay tipos que tienen una mirada interesante y tipos que no. Lo que sí hago es saber siempre quién es la persona que hace la crítica. A Roger Ebert, en Estados Unidos, lo sigo desde hace años. Igual es más por una cuestión de querer conocer qué le pareció el film a tal o cual persona y no como una cuestión de “voz autorizada” o “verdad absoluta”. Si la película tiene varios premios uno lo que siente es que no va a perder el tiempo. Pero muchas películas que la crítica pondera, yo me pregunto por qué. Y aun si la destrozan me genera mucha más curiosidad que si es buena, porque me interesa saber por qué la reventaron.
–También es un militante contra la piratería.
–El otro día estaba en la puerta del Paseo Alcorta y había una señora recheta comprando películas en la manta y me daban ganas de decirle: “Usted no tiene excusas, señora”. Y yo no creo que haya que perseguir al consumidor, yo valoro su deseo de ver películas. Al que hay que combatir es al intermediario. En la medida en que el sistema no tenga la capacidad de seguir generando proyectos, hay mucha gente que pierde laburos. Y al que me diga que la piratería no genera pérdida de trabajo lo invito a que hable con ex empleados de Blockbuster.
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Factoría propia
Fue productor de El secreto de sus ojos (2009), Las viudas de los jueves (2009), Plumíferos-aventuras voladoras (2010), Sin retorno (2010), Fase 7 (2010), Mi primera boda (2011) y Un cuento chino (2010). También de Metegol, y La suerte en tus manos y Todos tenemos un plan, a estrenarse en 2012.
Fue corresponsable del guión de La niñera y la adaptación de Casados con hijos.
En televisión, condujo los ciclos Cine bizarro (CV 5), Alucine (América TV), Cinescape (CVN), y Telefé cortos. Fue columnista en América Noticias, Telefé Noticias, Zoo (América TV), y Maru a la tarde (Telefé).
Es jefe de desarrollo y producción de cine de Telefé.
Desde 1995 es director de la revista de cine La Cosa Cine.
Desde 2004 conduce el preshow de los Oscar para TNT.