Editorial: Malvinas, pasado y presente

Democracia y soberanía

08.02.2012
     

"No se puede achacar al pueblo argentino una decisión como lo fue aquel conflicto, para negarse a cumplir lo que ha ordenado Naciones Unidas: sentarse a dialogar.” Las palabras de Cristina Fernández de Kirchner sepultan el justificativo que esgrime el gobierno británico para negarse a hablar de la soberanía de las Malvinas con los argentinos: aquella aventura militar de la dictadura de Leopoldo Galtieri se puede volver a repetir, de allí la escalada militar que pone a salvo a los habitantes de las islas.

Para que haya soberanía tiene que haber democracia, explicó la Presidenta este martes en la Casa Rosada, marcando las gigantescas diferencias entre lo que hace un gobierno de la democracia con las locuras de una dictadura.

En un momento en que el tema Malvinas vuelve a ocupar las primeras planas, en este número de Veintitrés le dedicamos la tapa a una investigación sobre uno de los peores crímenes cometidos en esa guerra hace ya treinta años: las torturas que algunos oficiales y suboficiales del Ejército de la dictadura les hicieron sufrir a los jóvenes soldados argentinos. Humillaciones, estaqueadas, golpes, hambre y distintos vejámenes son relatados –con mucho dolor– por los ex combatientes que entrevistamos.

Por supuesto que no fueron todos, pero los casos de heroísmo, valentía y sacrificio de muchos uniformados en los combates tuvieron esta otra cara monstruosa, a la que la Justicia todavía no ha dado una respuesta.

Quizá la desclasificación completa del Informe Rattenbach pueda echar más luz sobre esta página triste de la guerra de 1982. Un informe que habla sobre las diferencias y las distintas estrategias que llevaron a la guerra al Ejército, la Armada y la Fuerza Aérea.

Cada uno hizo su propia guerra, según el informe. Y esa locura se pagó con la sangre de los soldados argentinos.

Desavenencias entre las tres fuerzas y torturas a los jóvenes. Los militares llevaron a las Malvinas lo que la dictadura hacía en el continente: la represión, las desapariciones, el desprecio por la vida de los jóvenes y las diferencias de proyectos políticos entre las jefaturas de las tres fuerzas.

Diferencias entre la dictadura y la democracia.

Esas diferencias que David Cameron se niega a ver.

08.02.2012
     
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