Gastronomía

¡Salute con el bodegón del Padre Mugica!

Por Víctor Ego Ducrot
18.08.2011
     

Gastronomía, cultura y política en el sur del conurbano. Milangas compañeras y, de postre, Agarrate Catalina.

Si hasta los de aquellos primeros días invocaron morfis y sartenes, cuando Esaú el cazador le pidió a Jacob, su hermano, del guiso de lentejas que se estaba embuchando. Si hasta el propio José Martí utilizó, quizá, la misma receta en uno de sus más destacados artículos, en el viejo periódico Patria, el 2 de enero de 1894. Si hasta Lucio V. Mansilla engulló y describió sus siete platos de arroz con leche mientras aguardaba que don Juan Manuel de Rosas, su tío, le diese pelota tras regresar de Europa; y podríamos seguir casi hasta el infinito con historias de la culinaria como representación simbólica de la diversidad de universos en los que se expresa la humanidad. Entonces qué poca sorpresa debe provocarnos que de las filas peronistas y kirchneristas del conurbano bonaerense haya surgido la idea de un bodegón con mesas y escabios nacionales y populares.

Fíjense ustedes lo que me soplaron al oído: este mismo fin de semana, precisamente el 20 de agosto, se inauguró el Bodegón del Mugica, en Hipólito Yrigoyen 7923, Banfield (teléfono 6379-5275). El Centro Cultural Padre Mugica puso en marcha así una experiencia original y convocante, que, como los de esa banda amiga dicen, “es una nueva herramienta para acercarse a la sociedad toda, y transmitirle, en forma participativa, que lo mejor para el país es el modelo que impulsa la presidenta Cristina Fernández de Kirchner”.

Una iniciativa como esa sólo es posible si se piensa a la cocina como una construcción cultural del pueblo, como un ámbito desde el cual laburar para la ampliación del consenso que demanda el país en una de sus encrucijadas más apasionantes. Y también como un homenaje a Néstor y a Cristina, a Evita y a Perón; y a la militancia transformadora; porque la culinaria popular de los argentinos nació en los barrios, en los conventillos, en miles y miles de casas de trabajadores y trabajadoras de la ciudad y del campo. Se trata de una cocina rica en matices, que expresa ese mestizaje constante y con capacidad de resistencia, pese a las políticas excluyentes que tantas veces sufrimos desde que nacimos como república independiente.

Y vean qué menú. Para el puesto de largada, matambre casero con “murga de papas”; anticuchos del Altiplano; choripolentas “desde el Balcón, para Néstor”; croquetas para comer “con las patas en la fuente”; una faina del puerto, con fuelles de ensalada de papas con huevo y perejil; y la tabla de fiambres y quesos para “los descamisados de la gran morocha argentina”.

Luego elijan ustedes. Unas “milangas compañeras” horneadas con cuartirolo, pesto y una feta de panceta a la plancha, con ensalada, batatas fritas o puré de calabaza; “no se hagan los rulos que llegan los ravioles”, con estofado de osobuco; pastel de papas “como el que comía el General”; crepas de pollo y queso (apenas picantes) “al estilo de Zapata”; carne argentina, una pasión: ojo de bife a la plancha con milhojas de papas a la crema; y “no sea pescado, vote a Cristina”: rueda de salmón a la plancha, con salsa de limón y mandarinas, con ensalada verde o papas fritas.

Y llegan los postres para todos. “Cambalache”: flan casero salpicado con merengue triturado y crema, algo de fruta de estación y helado de chocolate; “Agarrate Catalina”: budín de pan y muchas pasas, con dulce de leche y crema; y “Araca la cana”: de fresco y batata o membrillo, o el especial del Mugica: queso de cabra con guayabas en almíbar. Por supuesto vino, aguas fuertes y café para que la noche se prolongue.

Nada mal la propuesta de los muchachos de Lomas de Zamora, ¿no? Imagínense qué suerte de fandango culinario; faltan los bombos y esperar que la vida diga “¡Cristina hasta el 2015, sí señor!”.

18.08.2011
     
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