Teatro. Una experiencia inolvidable
El cadáver que llegó equivocado
Ostras frescas
De Luis Cano. Dirección: Dora Milea
Con Ariel Osiris y Dante Iemma
Los sábados a las 19 en Teatro Patio de Actores, Lerma 568. Entrada: $ 60
Por L. M
Dos hombres en un banco de estación, contra un cielo de nubes, enfundados en trajes estrechos, tocados con bombines, rompen el largo silencio inicial y hablan volublemente sobre la muerte, la vida y el teatro. Parece sacado de una vieja fotografía o un improbable retrato del aduanero Rousseau. Aguardan la llegada del féretro del amigo para rendirle su homenaje. Un relato de Gorki sobre la muchedumbre que confunde el cadáver de Chéjov con el del general Keller suscita a Luis Cano la recreación de ese momento de espera exasperante e inútil, que es siempre el punto de disparo del teatro moderno. En Ostras frescas, Maklakov y Bujarín viven la humorada de una dramaturgia en connivencia con el gesto y la actitud, contra un fondo de farsa tácita que no quiere confesar que lo es. Lo que importa es la espera, que es la oculta tragedia de la vida. Trabados en un tiempo de candilejas, no de relojes, el absurdo vacuo, lo naïf, el surrealismo y lo grotesco, rondan al clásico binomio complementario, contagiado de afectación y presunción burguesa. Dora Milea acierta con la exacta reciprocidad estética y de alusión, el sutil tono clownesco que conviene a este juego de disociación entre lo no dicho y lo descifrable. El espectáculo es irresistible, bello, perfecto en timing, mutación y cadencias. No sería posible sin la soberbia expresividad orgánica de dos actores sorprendentes: Ariel Osiris y Dante Iemma; un hallazgo que redondea este espectáculo imperdible.
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